4/06/2010

3... 2... 1...

Un bar, eso era todo lo que había. 

La gente parecía desaparecer con cada vistazo que daba, cada giro de su cabeza borraba algo que parecía una persona o los restos de ella. Había un pasillo, sí, ella lo dijo, un pasillo largo muy largo que parecía no tener fin, caminaba por inercia dándole vida propia a su suerte. Una ventana extrañamente baja a un lado, un cuadro borroso, un vaso con leche caliente que formaba con el vapor caras conocidas pero sin querer ser reconocidas.
Ella no sentía nada, eso me contó, que nada parecía ajeno pero tampoco cercano, todo carecía de sentido y hasta ese punto era soportable, siempre es mejor no hacer preguntas que no se quieren responder, eso está claro.
Una sombra se movió y aunque intentó borrarla como todo lo demás no se fue.
Siguió su camino como antes, sus piernas no le pedían permiso para parar o seguir, eran libres y a ella le faltaba carácter y voluntad.
La sombra curiosa la siguió. 
Ella intentó dar la vuelta para ver hacia atrás pero no pudo, no fue capaz y no hubo un segundo intento. 
La sombra la rodeó para asustarla. 
Ella no vio nada. 
La sombre sigue firme en su intención pero no quiere mostrar mucho interés, no quiere que la descubran. 
Ella sigue en lo suyo. 
La sombra al fin logra adelantarse y se esconde. 
Ella va por el eterno pasillo y ve lo que promete ser el final. 
La sombra se asusta al ver lo mismo, no le gusta la luz. 
Ella apresura el paso, me dijo que ahí empezó a sentirse diferente, muy enérgica. 
La sombra trata de detenerla pero no quería que note su interés...

Ella despierta, llama y me cuenta ese extraño sueño.

La sombra no sé dónde quedó, pero ella la ha visto en varios sueños, la sigue pero no le dice nada, la ve desde lejos en otros, siempre está ahí, atenta, cautelosa pero distante, como esperando algo que no se atreve a decir o hacer. 

Ella sigue teniendo sueños extrañamente difusos con la sombra y aún se despierta sin saber qué es lo que quiere.
Siempre llama y me cuenta.


F.

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