4/27/2010

Ella había tenido unos extraños sueños sin razón, sueños no tan sueños que sin duda alguna ocurrieron. Ella hablaba con la almohada y le contaba sus historias, el viento celebraba sus grandes aventuras y le pedía lo llevara una próxima vez mientras ella sonreía con encanto. El cielo estaba celoso por no tener atención, pero con una mirada le robó su corazón. 
Un día su madre la encontró frente al espejo haciendo morisquetas y riendo,  al preguntarle no esperó y habló sin temor alguno. Su madre preocupada le dijo al doctor y éste le explico que ella desvariaba y ya no sabía que era real y que no.
Ella dichosa le contó a su bello edredón, la locura de sueño que sin duda vivió y disfrutó.


F.

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