Puede ser realmente injusto pero es divertido. Tenernos frente el uno al otro y sólo poder observarnos maliciosamente es realmente delicioso, exitante y siempre divertido. Suena per ertido dirán algunos, suena enfermo, retorcido, obsesivo quizá, pero es nuestro fetiche, nuestro juego, nuestra forma de ser felices y desearnos eternamente. Sabemos que todo empieza con un sutil juego de miradas y leves sonrisas, un poco de coquetería enciende poco a poco la pasión. Una fugaz mirada, los pómulos un tanto rojizos para darle un toque de inocencia al momento. Los juegos de manos, un pequeño movimiento de cabeza y empieza todo. El viento siempre hace lo suyo. La atmósfera cambia, todo se torna cada vez más interesante y lo sabemos. El contacto visual siempre está ahí, ambos incapaces de parar con todo. La presión sube, el aire es pesado, denso, caliente... estamos a unos pocos metros, no lo podemos evitar! es un enlace interno que nos impulsa a cometer tal acto justo en el lugar prohibido, y no es que queramos, no del todo, es ese impulso delicioso e incontrolable que no queremos acabar, que no debemos, es más que un placer, ya se convirtió en una necesidad, en una mezquina y caprichosa necesidad! y que mas da! somos seres libres de hacer lo que les plazca, lo que deseen, lo que anhelan, lo que sienten... Todo esto es mas grande que nosotros, lo que nos queda ahora es disfrutar, gozar, sentir, vivir el momento de locura y desenfreno que sabíamos que llegaría y queríamos, aunque no pueda ser.
F.
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