6/29/2010

Conclusiones de una noche

Tratare de recordar y relatar todo tal y como sucedió.

La noche anterior el desespero se había apoderado de mí y no soportaba un momento más en mi casa bajo la misma rutina: Mi hermana salía a clase de ingles todas las mañanas mientras yo me quedaba durmiendo con mi gato hasta algo más de las dos de la tarde. Me despertaba, iba a comer un poco de cereal para entretener el estómago mientras hacía almuerzo; prendía el computador (¿o la computadora?) para poner un poco de buena música e inspirarme en la cocina. Me bañaba, me ponía cualquier cosa, ella llegaba, comíamos y al pc de nuevo cada una. Lo monótono de las vacaciones.
La noche anterior no podía más, faltaba poco para viajar a la casa de mis padres y quería aprovechar la última semana antes de irme, no quería seguir en esa monotonía y algo más me impulsaba a salir del encierro sofocante de mi cabeza.
Hablamos y concretamos la hora, yo debía salir en la mañana a una cita con el médico de mi hermana menor (que ya estaba de viaje) pero por varios factores nunca llegué a la tal cita; me la pase deambulando por algún lugar que la verdad poco recuerdo. Hice un par de llamadas que me llenaron de recuerdos sonrientes y otra que me amargo el rato, fue más desespero que otra cosa lo que me hizo sentir. Después de eso, caminar hacia la estación más próxima para la cita programada.

Faltaban diez minutos para la hora que ella me había puesto y ya estaba ansiosa. Siempre es así, nos dejamos de ver un largo tiempo y aún así todo sigue igual, como si apenas ayer nos hubiéramos dejado de ver, como si siempre habláramos aunque no sea así. Es mi mejor amiga, con ella crecí, con ella he hecho y deshecho en los últimos ochos años (los contamos) y siempre espero sea así.

Llegó diez minutos después de lo esperado y cuando la vi creo que fue ese pensar que no vendría lo que me dio más felicidad de la que sabía me iba a dar, fue un revoltijo en las tripas que no sabes cómo describir, que no sabes si es bueno o es malo pero que no te desagrada, te parece bonito y te hace sentir bien. Eso me pasó, me sentí feliz, me sentí aliviada de esas últimas semanas de amargura. Nos abrazamos como ocurre en todos los reencuentros, un abrazo de película apretado y con ganas, así como me gustan a mi los abrazos, que uno sepa que se lo quieran dar sin decir palabras, que se sientan en el rincón que hay entre el pecho, el estómago y el corazón.
Caminamos hasta la casa de su novio unas cuantas cuadras. En el camino me fue contando cómo era él y cómo se sentía con esa relación. Escucharla me llenó de una olvidada alegría nostálgica por todo lo que decía, me sentí dichosa de poder compartir con ella aquellos sentimientos y disfrutarlos como antes. Antes de conocer al sujeto en cuestión ya le había dado el visto bueno. Al conocerlo, me terminé de convencer de lo mucho que la quería, de lo feliz que estaba y la alenté a seguir adelante.

Pasaron varias cosas en la tarde. Recordamos momentos nunca antes recordados, hicimos un repaso de los años juntas, de los momentos vividos, los disparates, las canciones, los amores, las peleas, las travesuras, todo por lo que pasa una amistad. Salimos un par de veces y al final decidimos quedarnos allí esa noche. Ella como siempre y para no perder la costumbre quería vino.

Entonces empezamos a hablar del presente.

Me dijo cosas que pocas veces he querido aceptar, por miedo, por cobarde y porque si ella lo dice sí lo voy a escuchar. Hablamos como sólo con ella puedo llegar a hablar de personas que he conocido ahora y de personas que dejé de conocer hace mucho tiempo. De cómo actúo y soy. Dijimos tanto, me dijo tanto, dije tanto y al final solo calle para escuchar atentamente la sabiduría que la noche nos ofrecía. Recapitulamos un par de veces para no perdernos las enseñanzas que un tinto y su cigarrillo querían hacerme entender, si no era precisamente ahogarme.

- Estoy dejando a un lado mi verdadero yo
- Existe una máscara llena de cosas superficiales para entender el resto de la humanidad
- Es más fácil decir estupideces que ser lo complejo que se puede ser
- Por esas máscaras se pierde gente valiosa
- Soy MUY buena alejando a la gente de mi lado
- Tengo miles de miedos, pero el peor de todos es sentirme fuera de mí
- Debo equilibrar mi vida y no empeñarme en pensar sólo en mis estudios
- Ella es como mi conciencia y es la única a la que escucho realmente
- Debo dejar tantos cuestionamientos para ver si logro vivir de alguna forma, preferiblemente de una forma divertida.
- Hace mucho no tenía una charla como esta. Estar sentadas en un balcón: ella con su cigarrillo y un café y yo con la cabeza vuelta mierda
- Cada día la extraño un poco más
- Siempre voy a amar los reencuentros
- Tener un Filólogo esa noche fue interesante
- Fito, Bunbury, Joaquin, Charlie, Draco, Calamaro, Massive, buena vista… Viejos y nuevos amantes que hicieron la noche nostálgica e interesante. Mil gracias por acompañar la velada.
- La noche estaba fría y las luces de las casas se veían realmente bellas desde allí.
- Al amanecer todo volvió como antes pero mucho más afable
- Quiero otra noche como esa.

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