Siento como te mueves desesperadamente, y duele, duele mucho. A veces pasa algo o no pasa nada y te calmas, dejas de moverte y no me provocas ese terrible dolor. Pienso que desapareciste por fin, que no vas a lastimarme ni atormentarme nunca más.
En las noches, después de un agotador y no muy buen día o un excelente día, no sé, no siempre es igual, escucho un poco a Fito. Me relajo. Y justo ahí, de la nada, cuando me encuentro de nuevo en calma, llega ese zumbido aturdidor. En ese momento vuelves a moverte, vuelves a removerte en mi cabeza y dueles, dueles mucho.
F.
2 comentarios:
Vos escribís de lo mejor!!! me encanta leer y encontrar que al menos no soy la única adolorida, lo expresas tan bien que pareciese que se sufriera por la misma causa!
Ay ay ay!! me llena de ánimo lo que decís exageradamente!!
Gracias mil gracias por tus palabras! me alegra muchísimo que te guste.
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