7/21/2010

Inolvidable olvido necesario

Un charco sobre sus ojos derramado por un corazón de retazos confundido en el actuar de pensamientos fluctuantes. Los deseos insatisfechos trepaban por la entrepierna abrazando sus caderas y concluyendo con profunda certeza entre sus entrañas; buscaban lo que pocos saben descubrir y manejar, saciando poco a poco y con tal paciencia que ni el más veterano podría soportar el éxtasis del delirante instante.

Pero cuan poca dicha tendría si aquél momento inolvidable trajera amargura en lugar de innumerable placer. La desdicha embriagaría los retazos que poco a poco se desgastarían dejando fosas heladas desprendiendo un hedor enceguecido por los celos. La codicia podría más que la carne y ordenaría detener los latidos en los ojos y cesarían los deseos por no ser un momento inolvidable, al contrario, por ser ahora un olvido necesario.


F.

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