Estando allí conocí las razones pero no entendí lo esencial.
Mirándome no sabía que pasaba en mí, ya para entonces no sentía nada, ya no había dolor, ya no había calor, ya no me sentía melancólica, no más angustia, ni amargura, era una especie de limbo, un estado cero donde los minutos no corría ni paraba, era perfecto.
Una curiosa pero extraña perfección...
F.
No hay comentarios:
Publicar un comentario